Desde Dónde Partió el Tema de la Antropología

- Hace cuatro años me vine a vivir a México porque mi pololo de entonces (ahora esposo) es mexicano. Me vine sola, de la nada, a vivir a Ciudad de México con él. Lo primero fue el cambio de ambiente, los espacios, las grandes distancias, el tener que depender del auto y de él, el no poder moverme sola. La desubicación era gigantesca y no tenía referencia alguna conocida como para comparar. Esa fue mi primer desajuste que me llevó a cuestionarme todo, desde lo que soy.

- Estando acá comencé a ir a museos, a galerías, tomé un curso de curaduría y un diplomado de historia del arte, pero la cultura del país era tan fuerte que no podía obviarla. Pronto me encontré más pendiente de los hombres que bailaban música nahua a la salida de la catedral, de las historias del pueblo de la mujer que venía a hacernos el aseo o de los nuevos tipos de árboles que veía en el camino, todo para tratar de entender el nuevo ambiente en el que me encontraba.

- Así, me dí cuenta de que el arte estaba completamente permeado por el ambiente mexicano, que lo que yo veía de una forma ellos lo veían de otra y que si quería llegar a meterme en ese ambiente tenía que entenderlos primero. Las galerías eran ultra comerciales, de entrada te preguntaban que a cuánto vendías lo tuyo, si en partes o en total, los artistas eran muy buenos negociantes, hacían obra para vender y obra para exponer, te tramitaban montones por si vas a quedar o no en una galería, etc., todas cosas que escapaban a mi “normal” entender del funcionamiento del sistema artístico. Todas las dinámicas eran nuevas y venían de un contexto distinto que tenía que conocer.

- Por un lado estaba entonces el evidente nuevo contexto en el que me encontraba, el nuevo arte que provenía de él y también cómo yo me veía dentro de este espacio. Yo era ahora el otro, el extranjero que catalogaban por su color de piel, el que no entendía las tallas, el que por ser mujer tenía que comportarse de cierta forma que era completamente distinta a la mía. Comencé a ser cuestionada desde mi propia persona, desde lo que era y en lo que creía, y eso me llevó a cuestionarme todo a mi alrededor: quién era, qué quería de la vida, qué era el arte para mí, cómo podía vincular todo lo que me estaba pasando con lo que producía. Ya no podía seguir produciendo el tipo de obras que realizaba en Chile porque el fundamento que había detrás de ello no combinaba con este nuevo país, tenía demasiadas preguntas en la cabeza que no podía responderlas sólo con lo artístico.

- El punto clave fue que en agosto del 2011 entré a trabajar al Museo del Templo Mayor como guía de exposiciones, por lo que tuve que aprender todo sobre la cultura de los mexicas (aztecas). Fue ahí cuando me dí cuenta de que la visión que hasta ese momento tenía de los aztecas, que era la que me habían enseñado en el colegio, era completamente diferente a la que estaba aprendiendo ahora, mucho más desde dentro de la cultura de este pueblo indígena. Yo que los veía como una raza simplemente guerrera, caníbal y feroz, me fui dando cuenta de que esas tres concepciones tenían un sentido completamente diferente dentro de su visión particular del mundo, que no estaban basadas en la violencia en sí sino en toda una idea del mundo en el que ellos eran los principales protagonistas: debían luchar para así sacrificar gente para alimentar al sol y que éste pudiera salir todos los días, sino el mundo se acabaría. Eran muy humildes, serviciales, caballeros, religiosos, respetaban mucho a los viejos y tenían grandes conocimientos de astronomía y agricultura, todas cosas que yo en un principio simplemente había obviado por el hecho de considerarlos “indígenas-guerreros-salvajes”. Aquí fue cuando me dí cuenta de la importancia que tenía para mí el saber desde dónde se producían las cosas (fueran obras de arte, creencias, dinámicas, etc.) para así poder entenderlas y apreciarlas más verídicamente desde su preciso punto de concepción. (Lo que no quita que uno pueda reinterpretarlas luego, pero al menos teniendo conciencia de su primer origen). Esta inquietud calzaba perfectamente con mi modo de funcionar y de plantarme frente a lo nuevo: siempre investigando, midiendo, comparando, tratando de enterarme hasta del último detalle para así entenderlo completamente. Sumadas estas dos cosas fue que me decidí por la antropología, por el estudio del hombre y sus manifestaciones culturales a lo largo de la historia.

- Ya llevo un semestre realizando el magíster y son tantas las preguntas que pasan por mi cabeza que no he podido tener una base estable para desde ahí producir obra. Todas las concepciones e ideas que tengo sobre lo que sucede a mi alrededor están en permanente cambio y cuestionamiento, se transforman, dan lugar a nuevas propuestas que inmediatamente serán refutadas por otras. Quizás todo eso podría plasmarlo de alguna forma en obra, pero todavía no sé cómo. Más que nada he estado escribiendo, analizando mi entorno, mi propia cultura y ésta en la que estoy inserta, confiando en el momento en que tendré una noción más clara de las cosas y podré nuevamente producir obra, la que intuyo será en algunas cosas muy distinta a la que he realizado hasta ahora, que seguía un cauce seguro y delimitado que ya no permanece.

- Por los mismo, para complementar este texto, no pondré obra sino más bien fotos que he tomado desde que llegué acá y que pueden dar cuenta de este cambio de contexto, de la forma como estoy mirando las cosas ahora. De hecho, nunca había tomado tantas fotos en mi vida como ahora que estoy en México, en un intento yo creo de apropiarme un poco de todo esto que es tan distinto a mi país de origen.

Éstas son las trajineras de Xochimilco, barcas en las que te subes a pasear por los canales del sur de la ciudad. Es puro color y música, mucho estímulo junto!

Ésta es la catedral de México, española completamente, y al lado de ella están las ruinas del Templo Mayor, el principal templo de Tenochtitlán, la capital de los aztecas. Lo increíble es que parte de la Catedral está construida con las piedras del templo, que los españoles sacaron para destruir los edificios aztecas, y la catedral misma está colocada encima de parte del Templo Mayor, por lo que ahora está desnivelada y de lejos se ve cómo se inclina hacia un lado. O sea: aztecas y españoles, cultura nahua y cultura castellana todo junto y revuelto! Así es la identidad de los mexicanos: una revoltura de ambas tradiciones.

Yo con una indígena de la península de Yucatán, al sur de México. Aquí sí que se ve la diferencia entre ellos y yo, yo como la minoría, yo como el otro.


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